Pienso, luego existo

domingo, 22 de enero de 2017

"Uñas de gata", de Carmen García-Rodríguez Alonso


518 páginas
Punto Rojo Libros, S.L.; Edición: 1 (27 de abril de 2016)
ISBN-10: 8416799016
ISBN-13: 978-8416799015


Carmen García Rodríguez-Alonso nació en Segovia. Es empleada pública de la administración local y trabaja en una UC en atención a personas dependientes. Ha participado con relatos en los libros publicados por la Escuela de escritores:
-Año 2015. Título: Nene.
-Año 2016 Título: Cuento nº 1 Los geranios rojos.
En la actualidad, y para completar su formación de escritora, estudia Psicología en UNED. Uñas de gata es su primera novela.


SINOPSIS:
¿Por qué dice Rosa que lo que va a escribir en el cuaderno que acaba de comprar debería estar bajo llave, incluso para ella? A través de estas páginas, la protagonista transita entre pasado y presente sirviéndose sobre todo de la sinceridad, con el objetivo de encontrar las respuestas que necesita para poder rehacer su vida después de haber sido abandonada por su esposo. La trama principal se mezcla con otras secundarias en las que aparecen hijos, padres, amigos, hermanos y una psicóloga. Estos personajes también dejan su estela en la novela.


MI OPINIÓN:
Conocí a Carmina —como la llaman sus amigos, entre los cuales me tomo el lujo de incluirme— a principios del mes de septiembre del año pasado. Y la conocí a través de Clari, una buena amiga desde que éramos niños, con quien comparte trabajo, confidencias y amistad.

Aunque estuvimos más de dos horas charlando mientras saboreábamos unos cafés en la terraza de un bar de mi pueblo, he de reconocer que Carmina me atrajo desde el primer momento. No en el sentido que ustedes pueden sospechar (que tampoco sería difícil, pues es una mujer muy bella), sino con esa química especial que dos escritores encuentran cuando hablan de sus obras y escritos. Carmina es una mujer que cuando habla te inspira paz, a la que no puedes dejar de escuchar porque su conversación es amena y siempre interesante. Y así es su forma de escribir, su estilo literario… Por lo menos en lo que hasta ahora he leído de ella, su primera novela, “Uñas de gata”.

Recuerdo que, cuando hablamos de su libro, me mostré muy interesado en leerlo. Ella me advirtió de que igual no me gustaba, porque estaba consideraba una novela erótica, y que lo viera de esa manera, sin ninguna otra pretensión. Sin embargo, tras terminar su lectura, me ha parecido una maravillosa novela de la propia vida. Cierto es que hay alguna escena erótica —por cierto, muy bien descritas y sin caer en lo soez—, pero como las hay —y así debe ser— en cualquier novela, sea del género que sea.

Como digo, yo no la encuadraría dentro del género erótico, por mucho que su título así parece sugerírnoslo. Es una historia de la propia vida, de nuestra propia existencia, de esta existencia convulsa del siglo XXI donde las relaciones humanas se rompen con tanta y absoluta facilidad.

En la novela de Carmina hay dolor, mucho dolor; amistad, de la buena; deseo, desamor, frustración, incomprensión, tolerancia; y amor, mucho y buen amor. Nuestra autora es una gran conocedora del género humano, de nuestras miserias y de nuestras virtudes, de nuestros defectos y de nuestra sabiduría… Y ello debido —creo yo— a las vivencias de su trabajo, además de las suyas propias. Así nos lo demuestra página tras página en “Uñas de gata”, donde lo que ocurre en la trama parece sernos familiar de alguna u otra manera, en alguna u otra medida. Por supuesto, es una gran conocedora de nuestra psique. La psicología es uno de sus puntos fuertes —me parece a mí—, además de saber llegar al lector de manera sencilla y directa. Creo que no podría haber escogido otra disciplina mejor para completar su formación de escritora, como su propia biografía nos dice en la contraportada de su libro.

Su novela es el diario de Rosa, una enfermera abandonada por su marido por otra mujer más joven, escrito en lo que ella denomina “cuaderno rosa”.

Carmina utiliza la primera persona para narrar todos los acontecimientos, en boca siempre de Rosa, la protagonista, lo cual es imprescindible para que la narración tenga el efecto perseguido. Además, cuando la protagonista escribe en su “cuaderno rosa”, en su diario (ella nunca lo llama así) lo hace en tiempo verbal presente, lo que hace que aún sea más impactante, pues parece que nos está contando lo sucedido en tiempo real.

Los personajes están muy bien construidos, sobre todo su lado psicológico y su personalidad, que es lo que verdaderamente nos interesa; sin dejar de lado, por supuesto, su físico (sobre todo donde necesita describirlo). Como ya mencioné unas líneas más arriba, las vivencias de los personajes son tan reales, tan comunes a cualquier humano, que nos es muy difícil no identificarnos con algunos de ellos. Tanto es así, que te hace reflexionar en numerosas ocasiones, comprobando –o descubriendo- que el problema al que se enfrenta algún personaje lo estás peleando tú en este mismo momento. A mí, lo reconozco, leer esta novela me sirvió un poco de autoayuda.

Los personajes secundarios en la novela son tan importantes como los primarios, como los propios protagonistas… Aun siendo eso, personajes secundarios, están tan bien construidos que no necesitamos saber mucho de sus vidas para entender cómo es su carácter. Y es que —ya me repito, pero creo que bien lo merece— esa una de las principales habilidades de nuestra autora, introducirse en la mente de estos y desmenuzarla de tal manera que parece que los conociéramos de toda la vida.

Sus descripciones son tan sutiles, tanto en los personajes como en los escenarios donde se mueven, que nos hace ver lo que la propia autora quiere. Utiliza solo las necesarias, sin artificios ni artilugios redundantes, que no harían otra cosa que emponzoñar la narración e interrumpir el ritmo y fluidez que nos regala.

Carmina introduce pinceladas de humor, muchas veces cuando peor lo está pasando su protagonista. Es genial cómo ese humor viene de la mano de la propia consciencia de Rosa, personificada en un insecto hiriente y osado que le dice las verdades que ella no quiere oír.

Es una narración que nos hace comprender lo que es la vida, que nos hace abrir los ojos y ser conscientes de la realidad que conocemos, pero que –muchas veces- no queremos ver o asumir.

En definitiva, una novela que recomiendo, cuya lectura es sencilla y amena, escrita de una manera efectiva y eficaz que hace que vayamos desgranando fechas sin poder evitarlo, deseando llegar al final, a la última, cuando al “cuaderno rosa” se le terminan las páginas, o… ¿Quién sabe…?  Igual es la propia Rosa quien decide dejar de llenar esas páginas… Eso, os animo a descubrirlo leyendo esta fascinante novela que a nadie dejará indiferente… Seguro.

viernes, 13 de enero de 2017

"Un día de cólera", de Arturo Pérez-Reverte

Sinopsis:

“El esperado regreso de Arturo Pérez-Reverte a la novela histórica. Según palabras del propio autor “…Este relato no es ficción ni libro de historia. Tampoco tiene un protagonista concreto, pues fueron innumerables los hombres y mujeres envueltos en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Héroes y cobardes, víctimas y verdugos, la Historia retuvo los nombres de buena parte de ellos: las relaciones de muertos y heridos, los informes militares, las memorias escritas por actos principales o secundarios de la tragedia, aportan datos rigurosos para el historiador y ponen límites a la imaginación del novelista. Cuantas personas y lugares aparecen aquí son auténticos, así como los sucesos narrados y muchas de las palabras que pronuncian”. En Un día de cólera, Arturo Pérez-Reverte convierte en historia colectiva las pequeñas y oscuras historias particulares, registradas en archivos y libros. Lo imaginado, por tanto, se reduce a la argamasa narrativa
que une las piezas.

Estas páginas pretender devolver la vida a quienes durante doscientos años, sólo han sido personajes anónimos en grabados y lienzos contemporáneos, o escueta relación de nombres en los documentos oficiales”.




Mi opinión:

Tras leer la sinopsis poco más se puede decir. Únicamente haré hincapié en la particular manera de contarnos la historia, la cual impresiona al lector, a mi modo de ver (conmigo lo consiguió).

El narrador es omnisciente y narra en tercera persona, usando –y aquí está el quic de la cuestión- el tiempo presente en toda la novela. Este tiempo en presente (y no en pasado) nos hace vivir aquella jornada del lunes dos de mayo de 1808 en tiempo real, como si lo estuviéramos viendo desde un balcón de alguna calle madrileña de aquel tiempo, sumergiéndonos en la trama como si fuéramos personajes invisibles que pudiéramos tocar los uniformes de los invasores y sentir el aliento agotado de los que se revelaron contra ellos.

Las historias que se entremezclan –siempre en tiempo real, como digo- confluyen todas en un mismo y último punto.

Esta manera narrativa nos hace –mientras vamos leyendo- seguir a cada uno de los personajes por las callejuelas de aquel Madrid invadido, sintiendo sus anhelos y sus frustraciones.

Además, el autor, con este modo narrativo en tiempo presente, consigue, por un lado, que las descripciones de los lugares por donde acontecieron los hechos sean tremendamente efectivas, ofreciendo a nuestros ojos la más clara idea de cómo debió ser aquel Madrid de principios del siglo XIX; y, por otro, que el lector esté siempre pendiente de cada una de las historias que acontecen, de sus personajes, aunque la acción se desplace de una parte a otra de Madrid.

Para finalizar, he de reconocer que, durante la lectura de esta novela, tuve asaltos de orgullo patriótico y de rabia contenida, los cuales se sucedían alternativamente conforme transcurrían las páginas.