Pienso, luego existo

jueves, 18 de agosto de 2016

"DESGARROS DEL ALMA", de Tere Oteo

Mi opinión:

Esto que va a leer a continuación, estimado lector, es simplemente una opinión personal de este humilde escritor “juntaletras”, que trata de hacerlo lo mejor posible y procurando que lo que escribo en estas líneas no desmerezcan la belleza de los poemas que van a saborear en las siguientes páginas. Para mí es un honor relatarles lo que este poemario me grabó en el alma…

Estamos ante un libro de poemas intimista, donde la sensibilidad y el dolor están a flor de piel. Como la propia autora escribe, nada más comenzar el libro,  en una dedicatoria singular, “a todos  aquellos a los que un verso les desgarra el alma…”, este poemario va dedicado a todas aquellas personas a los que un simple verso les desgarra el alma, se la deja hecha jirones,ya que los versos de Tere Oteo son desgarradores, elocuentes, íntimos a más no poder, nos llegan a lo más profundo de nuestro ser y hacen que, en muchos casos, nos identifiquemos con ellos, con sus desgracias, con sus tristezas, con nuestro propio amor o desamor, con la negrura de la noche, con la calidez de un día soleado o con nubarrones negros –como ella misma escribe- que nos debilitan el espíritu.

Creo no equivocarme si digo que son la esencia del propio alma de la autora, de su sensibilidad y ternura, que se le escapa por las yemas de sus dedos… Algo así nos dice, también, al inicio, transcribiendo un pensamiento de la escritora Carmen Conde: “La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano” Y eso, precisamente, es lo que hace Tere con sus versos, con su poesía. Su corazón es tan grande, y está tan lleno de sentimientos, que no puede contenerlos y se le salen por sus manos, acariciando sus sentidos sin ataduras, pasando delicadamente por sus dedos, hasta que estos sentimientos llegan a sus yemas y no le queda más remedio que imprimirlos en un papel, aunque éste no sea más que una simple hoja de un cuaderno en su mesilla de noche.

Una vez, hace ya más de dos siglos, el poeta y dramaturgo Émile Deschamps dijo algo así como que “la poesía es la pintura que se mueve y la música que piensa”. Y así es, en efecto. La poesía de Tere Oteo se mueve, en ocasiones, en el abismo del espíritu y de los sentimientos, en otras, por el contrario, revela el palpitar alegre y decidido de un corazón desbocado por la pasión y el amor indestructible. Sus poemas se mueven, es verdad; descolocándonos o,  simplemente, mostrándonos la candidez y la sencillez de la substancia humana, sin artificios innecesarios. La poesía de nuestra autora es frágil, con esa fragilidad vidriosa que nos hace recogerla entre nuestras manos con sumo cuidado, temerosos de que se pueda quebrar en cualquier momento. Sin embargo, también es fuerza. La fuerza de un corazón puro que se desborda sin contención. Los poemas de Teresa Oteo también son música, como decía Deschamps… son versos libres, sin métrica ni rima, pero no las necesitan; pues su musicalidad nos llega hasta lo más profundo de nuestro cerebro por la pasión y la sensibilidad con que están escritos, recorriendo y alegrando cada una de sus neuronas; y, sin poder evitarlo, se quedan grabados en nuestro corazón.

La lírica de mi querida amiga Tere es sinceridad apabullante, es la verdad del ser humano en estado puro y sin cortapisas, es lo que todos pensamos y vemos y nadie nos atrevemos a decir… Es humanidad, en definitiva, donde cualquier lector se verá reflejado con claridad. Así lo decía el gran Mario Benedetti: “La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible”. 

El estilo con que Tere nos deleita en este libro, y en toda su producción poética, nos muestra, nos hace sentir el eco de las melodías silentes del universo en nuestros corazones.

La poesía de Tere Oteo nos deja el alma desgarrada, es verdad; pero también nos muestra el camino de la esperanza, del amor eterno y la salvaguarda de los sentimientos y de la ternura, que tan poco de moda están en estos tiempos.

Entre, estimado lector, en estos Desgarros del Alma y deléitese con los versos que pueblan sus páginas, con los bellos poemas que lo ocupan y con la sensibilidad, el amor, la tristeza, la esperanza y la pasión que abarrotan sus hojas.